Un agente que atiende WhatsApp sin que nadie esté pegado al teléfono. Un panel donde el dueño ve lo suyo sin llamar a nadie. Una automatización que cruza lo que hoy se copia y pega a mano.
No son demos. Todo lo de abajo corre en producción o tiene un cliente pagando.
Cada uno resolvió un problema concreto de un negocio real. Entra y mira cómo.
Parrilla de alta gama. Carrusel de cortes navegable por arrastre, clic y teclado, y carta filtrable con ficha de temperatura y origen por plato. Se puede abrir ahora mismo.
La dueña sube el producto, la IA le arregla la foto y publica sola. La tienda pública nunca toca la base de datos — a propósito.
Condominios: recibos por alícuota, cobro en bolívares y dólares con abonos parciales, y conciliación de pagos móviles leyendo la captura con IA.
La plataforma con la que opero: cotizador con price book centralizado, guardia de costos que avisa si un paquete se come el margen, ruta de visitas y motor de agentes.
Carga las dimensiones y salen las partidas codificadas según la norma COVENIN 2000-92, con desperdicio y resumen por capítulo. Exporta a CSV.
Infraestructura de correo: catch-all, ingesta por IMAP, extracción de datos y panel multiusuario con aislamiento por fila. Probado contra la base real.
Atienden con tu información real — tus precios, tu catálogo, tus horarios — y pasan a un humano apenas el cliente lo pide. Sobre la API oficial de Meta, no un intermediario.
El dueño entra y ve lo suyo sin pedirle nada a nadie. Multi-inquilino con aislamiento a nivel de base de datos, no de aplicación.
Si alguien exporta un archivo, abre otra pestaña y retranscribe lo mismo todos los días, eso se automatiza. Con manejo de errores y reintentos.
Precio cerrado antes de empezar, nunca por hora. Mitad al arrancar y mitad contra entrega, para que ninguno de los dos quede expuesto. Lo que factura un tercero — los mensajes de Meta, los minutos de telefonía — se pasa al costo, sin recargo escondido.
Y una línea que no cruzo: no construyo software que emita facturas fiscales. La Providencia 121 del SENIAT regula a quien fabrica el sistema, no solo a quien lo usa, y meter a un cliente ahí sin homologación es meterlo en un problema.